jueves, 16 de febrero de 2012

Capitulo 1


Capitulo 1

Tsubasa



Nunca imagino que regresaría a aquel lugar.
La situación en Tokyo había cambiado, por algún razón el director del centro en el que impartía clases a los parvulario habían tenido que despedirle, a pesar de que todos aquellos padres estaban contentos con su trabajo. Para el colmo y sin darle tiempo a asumir la muerte de su esposa, los servicios sociales se habían personado en el cementerio mientras visitaban a su mujer y le dieron un ultimátum.

“O se pone a trabajar pronto o su hija vendrá con nosotros y no la volverá a ver mas”

Fueron las duras palabras del agente de policía, que le asalto delante de la tumba de su difunta esposa con su pequeña que solo sujetaba su brazo fuertemente, asustada por el torrente de voz de aquel agente sin delicadeza tenia. Y fueron días duros, en el cual tomar decisiones muy importantes para Tsubasa.

Era padre de familia, debía buscar un empleo a como fuera lugar, aquella llamada de teléfono fue un milagro para el. Pero por desgracia debería despedirse de su esposa y de sus amigos hechos en aquella gran ciudad, ya que el trabajo le esperaba en otro lugar del país. Echaría de menos sus recuerdos y a la persona que amaba.

-Kaede...- observo la tumba con un ramo de flores en su mano, Gardenias blancas y rosas rojas.- tratare de venir en verano, regreso a Miyazaki...se que me querías mantener apartado pero, debo buscar lo mejor para Nao-chan...

Acaricio la superficie de la pulida lapida, donde el nombre de su amada esposa reposaba y las lágrimas en los ojos del joven no tardaron en aparecer. Aun podía recordar la hermosa sonrisa de su mujer, y eso le dio fuerzas para poder despedirse junto con su pequeña.

-Tsuba-kun...-Escucho a aquella mujer anciana, de ojos verdes y cabello canoso, tenia a la pequeña entre sus brazos y le observaba con una sonrisa-. ¿estas bien?

-Creo que si, Miyagi-san...-La anciana observo a la pequeña subir hasta donde estaba la lapida de su mama y suspiro-. podrá venir a ponerle flores...¿Verdad? le he prometido que en verano, Nao-chan y yo...

-Claro, a fin de cuentas es mi hija...- Puso una mano en la mejilla del moreno y acariciando esta tratando de algún modo de aliviar aquel torturado corazón-. Ten cuidado, ya sabes que tienes aquí una familia que te apoyara Tsuba-chan...

-Si...



Tenia recuerdos tan amables en aquella ciudad que regresar a Kyushu resultaba frustraste en aquel momento. Una vida tranquila, era lo único que pedía, pero parecía que dios le abandono, era lo único que creyó al subir a aquel tren, y mientras se hacia de noche procuro que su pequeña quedara dormida apoyada en su regazo, miraba aquella oscuridad que le regalaba aquel largo viaje de casi diez horas.

Y en su mente la horrible imagen de un pasado en su adolescencia, comenzaron a formarse. La pesadilla que gracias a su esposa, pareció un mal sueño volvía a agobiar su mente, recordando que en el peor momento de su vida fue que aquel ángel irrumpió para salvarle. Le debía demasiado a Kaede pero a pesar de que esa mujer le salvo, aun era débil y el lo sabia.

Según iban pasando las horas, el sol comenzaba a aparecer. Pero el temor en su corazón comenzaba a ser mas patente, al llegar a Fukuoka donde pasarían un día antes de emprender el camino a Miyazaki.

-Papi...Mira ¡Que grandee!- Nao señalo  a la impresionante estatua de Buda de la entrada del templo Tocho-ji, y Tsubasa recordó que en aquel lugar su esposa le había dado su primer beso haciendo que uno de los monjes que salían del templo en aquel momento, les regañara a ambos-. Papi …

-perdón, Nao-chan es que...tu madre y yo, nos besamos aquí por primera vez...- Al observar la estatua, recordó lo sucedido en aquel viaje y aquella sonrisa que un mes atrás creyó perdida, apareció en su rostro-. vamos...

Como en aquel día, camino hasta el templo donde estaba aquel dios. Aquel que al parecer había cumplido sus deseos aunque fuese por un corto periodo de tiempo, al observar al dios de la misericordia cerro los ojos y suplico que todo estuviera bien a partir de ese momento, que el pasado no regresara de nuevo para acosar su torturada alma de nuevo.

Y pudo notar que su hija, también parecía pedirle algo a aquel buen dios. Por como abrazaba su osito de felpa favorito y  observaba a la hermosa estatua. Nao giro su cabeza y al ver a su papa mirarla le dedico una hermosa sonrisa.

Aquel día pasearon por la ciudad de Fukuoka, sacaron fotos, recuerdos ya que jamas habían ido de viaje con Nao, debido al trabajo de Kaede y a sus propios estudios  y disfrutaron de aquel viaje improvisado, al menos podría hacer un montaje con las fotografías sacadas la vez que el mismo viajo con su mujer.

Al final Nao termino entre sus brazos agotada  y mientras caminaba hacia el hotel, podía notar el atardecer, giro su cuerpo para poder ver este mientras abrazaba a su pequeña, sus ojos azules se volvieron  purpuras debido a los colores naranjas del atardecer, notaba el ultimo toque de calor de aquel moribundo día, que daba sus ultimas bocanadas de aire.

-kaede te quiero y  siempre te querré...

El viento paso por su lado como si fuera su amada dando una respuesta muda con la suave caricia del viento que mecían sus cabellos negros como el vaivén de las olas del mar.

Al día siguiente, tuvieron que coger el tren que les llevaría directo a Miyazaki, el lugar donde había nacido, la única esperanza que le quedaba era que si físicamente había cambiado lo suficiente para que nadie le reconociera, solo esperaba que con ello tuviera una oportunidad para rehacer su vida en su ciudad natal. Le tenia pavor que por ser  padre de Nao-chan todos le repudiaran a la pequeña como a el.

-Papi...- Su pequeña le saco de sus pensamientos y no pudo mas que sonreír, fuera lo que pasase en aquel lugar iba a superarlo, y por nada del mundo dejaría que alguien le hiciera daño a Nao-. ¿Los abuelos viven allí?

-Si, el abuelo es bastante cabezota Nao-chan pero prepara uno de los mejores dulces de Miyazaki...- Sonrío Tsubasa, tratando  que  la pequeña se relajara, solo faltaba una hora en tren y pronto estarían en la ciudad-. La abuela es alguien amable, y agradable...te gustara...

-¡si....!-Levanto las manitas animada la pequeña morena, sus ojos brillaban con tanta ilusión que no tuvo el valor de decirle que no podía hablar con sus padres, debido a que cuando se fue de casa su padre le prohibió regresar por allí y ahora justamente es lo que estaba haciendo. Apoyo la mano en su barbilla y observo por la ventana, tratando de algún modo mantenerse en calma.

Al llegar a la estación de tren, bajo con las pocas maletas ya que todo su equipaje había sido enviado a su nuevo hogar. Sujeto a Nao de la manita de la niña y camino hasta el exterior de la estación a paso lento, respiro hondo al salir de aquel lugar ya que estaba aliviado de al fin estar en tierra firme.

-apenas a cambiado -  Tsubasa observo a su alrededor y se dispuso a caminar sacando la nota donde tenia la dirección de su nueva casa, solo esperaba  desempacar y dormir aquella noche.

Y fue en esa dirección donde un complejo de edificios nuevos del cual el había adquirido uno mediante la venta de la casa familiar, sin duda se iba a arrepentir en algún momento de su vida, pero necesitaba un trabajo donde pudiera estar con Nao al tiempo de ganar dinero para poder mantenerla y que no la separaran de su lado.

-¡¡ahhhh!!-. Grito  exagerado de la pequeña Nao, señalo el gran edifício- ¡aqui aqui!

Alzo las manitas hacia el cielo y corrió hasta el buzón  para poder ver  el nombre de su padre y suyo en aquella etiqueta. Tsubasa se acerco al comando para poder abrir la puerta y espero a su pequeña que corrió hasta entrar en el ascensor, al llegar al que seria su hogar no pudo mas que sujetar a su pequeña entre sus brazos y atravesar aquella puerta, donde  cajas amontonadas era lo que primero les recibió, al soltar a Nao en el suelo esta fue corriendo al balcón, donde podía ver unas hermosas vistas de aquel humilde lugar. Apoyo sus brazos en la baranda y observo aquel cielo con el mar de nubes al fondo.

-papa....-Señaló el pueblo de miyazaki.- es bonito...

-Sabes elegí algo tan alto por que se que así estaremos cerca de mami...- Explico a la pequeña.

-¡mami!- Grito  con las manos alzadas.-¡mami!

-no grites ella nos oye...-.Se puso de cuclillas y sonrió abrazando a la niña.- tu mama siempre nos protegerá... y velara por los dos...

Tsubasa llevo a la niña al interior y mientras comenzaba desempacar para comenzar a organizar sin perdida de tiempo, aquella desordenada casa pero al abrir la primera caja su sonrisa se agrando al ver el rostro de su esposa en aquella bonita foto, donde la nieve comenzaba a rodearles, se puso de pie y la coloco en la barra americana que dividía la cocina del salón.

-Taidama...-. El moreno coloco la foto en aquel lugar y sonrió al escuchar en su mente aquella voz.

Okaeiri nasai

Comienzo a desempacar todas las cajas poniendo los muebles en su sitio y colocando los libros en su lugar junto con las fotografías, cuando al fin termino, su pequeña estaba tumbada en el sofá dormida, quito el pañuelo de su cabeza y cogiéndola en brazos la llevo a su habitación ya montada con todo su esfuerzo. Cambio la ropa de la pequeña por el suave pijama de conejillos blancos que tanto le gustaba, beso la frente de esta.

-Oyasume - Y poniendo el osito a su lado salio de la habitación cerrando tras de si.


La foto de aquel informe no le agradaba demasiado, ¡felicidad!, si, como si el pudiera permitirle perdonarle , un hombre hecho y derecho presidente de varias empresas en eso se había convertido en esos cinco largos años, a el no se le había permitido desde el fatidico dia ser feliz. Observo nuevamente aquella fotografía y la lanzo a la mesa.

-Deberías de dejarle en paz...- Escucho aquella anciana voz, al levantar la cabeza y observar a la recién llegada solo bufo-. el no tiene culpa de que tu hermana...

- ¡Silencio ! - Se levanto del asiento de su escritorio y observo con pleno odio en su ojos verdes, a aquella mujer que trataba de convencerle-. No le dejare que sea feliz ¡esa es la felicidad de mi hermana!

-¡pero el no cometió el crimen!- Grito la anciana apretando los puños furiosa, sus ojos negro se clavaron en los claros de su nieto-. no pienso ser parte de esta burda trampa, y te advierto que si veo alguno de tus hombres molestando en mi parvulario, mandare que la parte que me corresponda en la empresa que es la mayoría, sea vendida en bolsa...

- porque proteges a alguien que no te toca nada..

-Entre en razón, tanto tus padres como tu estáis equivocados...y te lo demostrare Mamoru...

Fue la ultima frase de aquella anciana que cerro la puerta haciendo sonar de manera estrepitosa. Intento calmarse en el pasillo, ya que a pesar de su dulce aspecto, el termino lobo con piel de oveja, era muy adecuada para aquella mujer.

-Mao-san...- Al escuchar la voz de aquel muchacho, giro su rostro y dedico una sonrisa a la única persona que tenia de aliada en aquella locura de casa-. Siento no ser de ayuda...

-no te preocupes Akito protegeré a ese joven...

En la mañana, lo rayos de sol atravesaban las suaves cortinas de la habitación dando a entender que ya había amanecido. Pero eso no fue lo que le despertó, si no el aroma de un rico desayuno y que su estomago comenzara a sonar de manera molesta, abrió los ojos y se froto estos algo molesta y bajando de la cama arrastrando su osito de peluche hasta abrir la puerta y observar en la cocina a esa persona.

-ouh...Nao...-.Escucho a su querido y amado papa, el cual se acerco a ella y la levanto entre sus brazos-.Aun estas medio dormida...

- Papi me despertó el desayuno...-Señalo al desayuno con los ojos medio abiertos.

-Glotona...-La dejo en el suelo y poniendo las manos en la cintura y señalando al pasillo-. a lavarse la cara y a cambiarse...papi no quiere llegar tarde a su primer día de trabajo...podrás hacerlo sola...

-¡soy grande puedo hacerlo!- Levantando las manos emocionadas.- puedo llevarme al señor oso...

- No el señor oso debe cuidar la casa...- Ladeo la cabeza con su sonrisa adornando el rostro del mayor-. Además no puedes llevarlo hoy conocerás a muchos niños...que querrán jugar contigo...

-si...- Salio corriendo para cambiarse, mientras Tsubasa se dirigió a la cocina para terminar de

preparar las cajas de bento para el y para su hija, mientras cocinaba la sensación de poder rehacer de nuevo su vida en aquel lugar, que llego a odiar, no era para nada extraño en su mente.

- papipapipapi...-Escucho de nuevo la voz de la pequeña, al girarse no pudo evitar sonreír al verla con el uniforme del nuevo parvulario, sin lugar a dudas era un nuevo comienzo para los dos.

Después de desayunar y terminar de arreglar a su pequeña, salieron en dirección del parvulario regido por la anciana Katsugari, en su interior solo esperaba que aquella amable mujer no hubiese cambiado demasiado. y mientras caminaba podía recordar como por aquel mismo lugar, el había estado varias veces, siendo cuestionado por las personas del pueblo o simplemente maltratados por los alumnos de algunas escuelas superiores.

-¡Papi!- Noto como su pequeña se soltaba de su mano, para adelantarse y sonrío por que al menos por aquella calle peatonal, no correría el riesgo de ser atropellada por algún vehículo.

-Nao no corras, puedes caer al suelo - Tsubasa vio como su consejo se convertía en realidad a la pequeña tropezar contra un hombre, que llevaba unas bolsas y parecía ya en si pesadas cerro los ojos al escuchar aquel quejido al caer ambos al suelo y se acerco rápido a la persona-. Nao...

-mmm...- Al observar a su alrededor y ver a aquel hombre agacho la cabeza, como sintiendo que seria regañada, chocando sus deditos intentando con aquel gesto que fuera aquel hombre piadoso-. lo siento...

- Gomen...- Tsubasa al observar al hombre, simplemente ofreció su mano-. mi hija no miraba por donde iba...y...

-No se preocupe...

Un hombre de ojos verdes y cabellos castaños, miraba a los azules de aquel moreno del que acepto esa mano que al tocar noto suave y fina. Se incorporo y recogió el contenido de aquellas bolsas que habían quedado esparcidos por el suelo, notando como tanto el padre y la niña le ayudaban.

-En serio lo siento...- Agacho la cabeza dandole una de esas bolsas.

- no paso nada, todas las compras están bien...- Sonrió el de ojos verdosos y observar al joven padre, demasiado para su gusto ya que normalmente una persona con ese rostro debería de estar estudiando, en vez de criar una niña-. ¿es nuevo por este pueblo?...

-¿que? eh....

En ese momento la campana del instituto comenzó a sonar, haciendo ver a Tsubasa lo tarde que era, por lo que sujeto a Nao entre sus brazos y se inclino delante de aquel hombre para tratar de despedirse, y comenzar a correr hacia el parvulario sin dejar que a aquel hombre le diera tiempo ni siquiera presentarse como era debido.

El castaño rasco su nuca y observo en la dirección que aquel chico había desaparecido, no pudiendo evitar reír ante el gracioso gesto del muchacho. Al llegar al edificio, intento retomar el aire, ya que debido a la carrera con la pequeña Nao en brazos, tuvo que hacer un gran esfuerzos.

-oh...justo a tiempo Tsuba-san...- Escucho a la anciana que en ese momento le recibía, la mujer lo guió hasta la oficina del establecimiento, para poder hablar, ya que a pesar de que sabía, que era su nieto quien provoco que ese joven delante de el, perdiera su trabajo y por poco pierda a su pequeña-. antes de que aceptes el trabajo y firmes el contrato, te seré sincera, Akane podrías llevar a Nao-chan a la clase...

-Claro...- Una mujer de cabellos negros y ojos del mismo color, sujeto la mano de la pequeña para sacarla de la oficina, Tsubasa observo a la anciana seriamente en ese momento.

- Estoy bien...y...

-pido perdón por mi familia Tsubasa-kun...- El moreno observo a aquella mujer anciana, que inclinaba su cabeza, sorprendiendo al chico-. Fue mi nieto quien obligo al director de aquel parvulario a despedirte...y también el que llamo a los servicios sociales...

- Mao-san...- Al escuchar las palabras de Tsubasa, la mujer miro a aquellos dulces ojos-. no estoy enfadado, y menos con usted...creo que un cambio le hace bien a Nao-chan además lo hago por ella, me di cuenta que si no enfrentaba a mi pasado, yo jamas podría vivir tranquilo...

-Tsuba-kun...

Vio como el chico sujetaba aquel contrato y firmaba el papel, sin dudarlo, era por ese mismo carácter que la anciana jamas perdono a su nieto que lo torturara, el no tenia la culpa de que su querida nieta Megumi muriese, al tomar aquel contrato entre sus manos y ver la sonrisa amable de Tsubasa, tomo un poco de aire y se incorporo para guiar al moreno hasta la que seria su clase.

Y en ella estaba ya Nao, la cual al parecer no tenia ningún problema en poder entablar amistad con los demás niños que serian sus alumnos, entro siguiendo a la anciana y fue presentado a sus alumnos. Las palabras de su esposa cuando se lo llevo de aquella isla retumbaron firmes en su mente.
“Algún día superaras esto y podrás regresar orgulloso a Miyazaki, y cuando pase estaré contigo”

- me presentare mi nombre es Haruna Tsubasa, seré vuestro profesor a partir de hoy...

Era un nuevo comienzo en Miyazaki, en un lugar que llego a odiar con toda su alma, y que trataría de aceptar de nuevo como su hogar. Mao observo atenta, la anciana no confesaba que en el interior temia por la salud metal del pobre  Tsubasa. Pero al verlo incluso jugar con sus alumnos e incluso involucrarse por si alguno de ellos tenia problemas al aprender ciertas cosas, provoco un sentimiento de complicidad en su interior.

- Chiharu...

Una mujer de cabello negro recogido en una coleta y ojos amable se asomo hasta el obrador de su pastelería, para atender a las recién llegadas, dos mujeres que llevaba a unos niños pequeños entre sus brazos. Eran vecinas del pueblo, las conocía desde que eran pequeñas ya que fueron compañeras de su hijo.

- hoy tengo visita en casa...-.dijo una de sus habituales, señalando algunas pastas para te.

-mama yo quiero de merengue...-.Escucho al niño pequeño, señalando uno que tenia forma de conejito-. por fi...

-Claro me pones eso también - La mujer se quedo mirando a Chiharu mientras esta servía, al levantar la cabeza se sintió un poco tonta al ver esos pares de ojos atenta a ella.- Chiharu-san, estarás contenta ¿no?

-¿yo? bueno las ventas van muy bien...- Respondió ante la pregunta y al ver la negativa.

-Entonces no lo sabe, su hijo, trabaja en el parvulario de los katsuragi...

En ese momento levanto la cabeza observando a aquellas dos mujeres, que al ver como parpadeaba sorprendida por la noticia no pudieron evitar reír, una de ellas sujeto el paquete de los pasteles y observo a la morena.

- oye Chiharu sabes que eso traerá conmoción al pueblo, pero con nosotras no tendrás problemas ademas...-.Ambas se miraron y no pudieron evitar sonreír-. Tsubasa esta mucho mas guapo que cuando se fue...

-Haruna-sensei es bueno...-.Dijo uno de los niños alzando las manos.

- Siempre se le dio bien los niños - Chiharu no pudo evitar sentirse un poco orgullosa, ya que como se había ido su hijo y como termino toda relación con su padre.
-Si, eso es cierto...-. confesó Sayaka y miro a la mujer-. lo cierto es que pocos nos relacionados con el por causa de...

-Tsubasa ha regresado aun no me lo creo...

-¿que mi hijo a regresado?¿ y ni siquiera se ha pasado por aquí? - Chiharu palideció y giro su rostro para encontrarse con el de su marido, el cual un leve tic en la ceja al saber la noticia, no presagiaba nada bueno.

-Ishino...por favor...- Trato de calmar a su esposo, el cual parecía muy furioso por que su hijo no viniera a verlos.

El hombre dejo la bandeja, se quito el delantal y salio de la pastelería encendiendo un cigarrillo para fumar y tratar de tranquilizar así sus nervios, pero era demasiado, saber que su hijo estaba en Miyazaki y que no había ni siquiera avisado a su madre. Se sintió herido, pero Tsubasa tampoco estaba sin cicatrices y tener ese pecado en su alma le creaba sentimientos encontrados, ya que se sentía demasiado culpable por todo lo sucedido.

-Haruna-san...- Escucho aquella jovial voz, al girar la cabeza soltando el humo, suspiro al ver a aquel muchacho que habían, sus ojos verdes le miraban con curiosidad-. ¿sucede algo?

-Kaito...podrías ayudar a Chiharu con los pedidos...- Tirando la colilla al suelo.

-Claro...

Metió sus manos en los bolsillos de su pantalón vaquero y pasando por el lado de Kaito se alejo de aquella calle, necesitaba pensar en lo que iba a hacer si encontraba a Tsubasa. A fin de cuentas, ¡era su hijo!, observo por un segundo una tienda donde los juguetes para niños pequeños predominaba y en su interior se pregunto, ¿cuando Tsubasa dejo de confiar en el?. Aun podía recordar cuando iban a pasear y siempre se plantaba delante del escaparate suplicante por uno de esos peluches que tanto le gustaban, como esa pequeña niña que en ese momento, miraba aquel peluche.

-¡papi quiero ese...!- Señalo la pequeña niña, que curioso era tenia hasta el mismo color de ojos que su hijo y los cabellos negros como los de el.

-Na...o...- Al escuchar esa voz, Ishino observo a su hijo, estaba pálido y podía notar por la expresión de sorpresa de su rostro que no esperaba encontrarse con el-. pa...

-Te veo bien...- Tsubasa observo a su padre y miro al suelo algo deprimido-. Es tu hija...

-si...- Se agacho coger a su pequeña entre sus brazos y no pudo en ningún momento, poder mirar a su padre a los ojos-. Nao el es tu abuelo...

- ¿ji-san?- pregunto Nao, con un dedito en la barbilla y ladeando la cabeza,

-¿Y Kaede?- Al ver como su hijo ocultaba su rostro, supo que algo malo pasaba, se adelanto y puso una mano en la cabeza de la pequeña Nao. La cual al notar eso sonrió y sujeto la mano de su abuelo, sonriendo de aquella manera que solía hacerlo Tsubasa cuando era pequeño.-¿por que no vienes a ver a tu madre? le encantara conocer a Nao-chan...

Aquella invitación.
Le estaba sorprendiendo, era como si su padre al fin hubiese vislumbrado  la verdad después de tanto tiempo pero Tsubasa había ocultado todo aquel dolor pasado disfrazando lo sucedido en agresividad y continuas peleas con Ishino, aun estaba dolido  y eso le dio la suficiente comodidad para negar la invitación de su padre.

-Mañana tengo que levantarme temprano...y debo ir a trabajar padre...-Confeso Tsubasa y sonrió.- pero si eso preparare una maleta mañana, para dormir en casa si la cena se extiende...

-oh buena idea...te esperamos mañana por la noche entonces...- Al ver aquella triste sonrisa en los labios de su hijo-. Tsubasa...¿Estas bien?

Esa, era la pregunta que siempre quiso escuchar de labios de su padre y no pudo evitar sonreír de manera irónica, era muy extraño que por parte de su padre hubiese esa preocupación y al notar aquella mano en su mejilla, no pudo evitar observar a los ojos negros de su padre, que le miraba con preocupación. Y al notar como la niña era apartado de sus brazos para ser sujetada por Ishino para después aquel hombre abrazar a su hijo, haciendo que llorase en su hombro dejando fluir todas aquellas lágrimas contenidas.

-lo siento, por que no me di cuenta...

Fueron las palabras conciliadoras de su padre, cuando el se abrazo a este intentando con aquel gesto calmarse.

Continuara....

miércoles, 15 de febrero de 2012

Prologo

Era terrible, sin duda alguna, escuchar lo que aquel medico le estaba diciendo e ignorar sus palabras tratando de tapar sus odios con sendas manos. Era demasiado para su joven mente, si, solo tenia 20 años pero aun así que le hubieran dicho que su amada acaba de morir, le había bloqueado su mente totalmente.

En aquel día donde la lluvia estaba junto a el. Solo noto la soledad de aquel lugar, el medico dejo de hablar en un buen rato, tratando con aquel gesto de tranquilizarle.

su hija aun vive, piense en su bien, es una niña muy fuerte”

Tomoya de Clannad
Al escuchar esas palabras, levanto su cabeza revelando unos ojos azules, que le prestaban total atención a aquel hombre, el cual sonrió y se inclino delante del joven que sorprendido le miraba.

ahora su hija le necesita, gracias a dios que llevaba los anclajes perfectos en su silla, gracias a ellos y al cuerpo de su madre, ha podido salir ilesa, ha sido un milagro”

El joven fue guiado hasta la habitación donde una pequeña figura descansaba abrazada a un peluche, que de seguro le abrían dado las enfermeras. Era una pequeñita morena, se acerco hasta la cama y acaricio el flequillo de su frente.

Nao” - La pequeña abrió los ojos y al observar a su padre sonrió estirando sus brazos para con la pequeña palma de su mano tocar la mejilla mojada de su padre, el cual sollozo y sujeto la mano de la pequeña para tratar de calmarse-. “Nao-chan menos mal”

papa...¿Y mama?”

Mil cuchillos a su corazón fueron lanzados, era algo difícil de responder para el, solo era un joven universitario, ¿que iba a responder?¿que podía decirle?. En ese momento no tuvo valor, solo aparto sus lagrimas y dejo a la inocente niña tener la esperanza de que por la mañana vería a su madre, pero para el, la realidad era aun mucho peor.

Ushio de Clannad
Pero al observar a aquella frágil criatura muestra del amor de su esposa y el, comprendía que tenia mucho por lo que pelear, si, Kaede le había dejado un regalo muy hermoso que trataría de proteger con todo su corazón, para que aquella mujer que               fue su primer y único amor pudiera estar orgullosa de el y de su pequeño retoño.

Nao-chan, sabes mama no vendrá pero esta con nosotros”

Continuara...